16 enero 2010

La resentida niñez y la altiva adultez de Diana y Cristina


Lamentable papel desempeñó la ultrakirchnerista, Diana Conti, en la reunión bicameral al darle la palabra a Marcela Rodríguez, diputada por la Coalición Cívica. Sucede que Diana Conti, una de las dos secretarias de la bicameral, en esa ocasión, se expresó cínica y dijo: “...Tiene la palabra otra defensora de Redrado...” Una vez más, esta señora, se comportó soberbia y chicanera. Tal vez, para fingir y esconder, que todavía le duele su insuperada niñez. La frecuente ordinariez en el comportamiento de esta señora, se acopla -en sintonía perfecta- con las bajezas de otra señora, la señora presidente -Cristina Fernández de Kirchner- que con soberbia altivez, también pretende esconder su resentida niñez. Cristina, parece todavía, no poder aceptar, haber tenido por padre a un señor colectivero, quien como indeseable transmisión, le inculcó el grito, lo vulgar, el apretado traslado de masas, la venta de "boletos" y una -desenfrenada y transgresora conducción- al margen de las normas y de la ley. Hoy, Cristina Fernández, identificada con su padre, "boletea" y miente. No renuncia a su pasado y conduce a la Argentina a la pobreza, a la carencia y al margen de la ley.

Ambas señoras, Diana y Cristina, comparten la misma condena. Han crecido sin ser escuchadas, miradas ni queridas. Ambas ocuparon el lugar de "la última" y hoy, quizás en tono de revancha, van por el mundo, exaltadas, con la única pretensión, de tener "la última palabra".