04 enero 2010

Encuestadores fraudulentos



Los encuestadores, en su gran mayoría, proveen resultados numéricos ficticios y mentirosos a la población. Su interés, generalmente, es descarado y tendencioso. No tienen por objetivo reflejar los datos verdaderos de la realidad.
Su búsqueda se orienta a manipular y distorsionar la realidad, torciendo y alterando las verdaderas tendencias, opiniones y elecciones de las personas.
Su único propósito, es satisfacer las aspiraciones de aquellas personas que los contratan. Hagamos memoria y recordaremos que los encuestadores cuentan en su haber, con multiplicidad de torpezas, groseros errores y varios papelones.
Roberto Bacman, director del Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP), es un encuestador, famoso, doblemente, por sus desaciertos y por su cercanía al gobierno de los Kirchner. Tiene por hábito, mostrar realidades ilusorias e insólitas que no se corresponden fielmente con la realidad. Sus encuestas están marcadas por un exceso de invención y por una ilimitada obsecuencia a Néstor y a Cristina Kirchner. Bacman omite la mención de los hechos que marquen un rumbo desalentador para los Kirchner. No permite que esos datos aparezcan.
Prefiere la condena social, al castigo de los Kirchner.

Artemio López, de la Consultora EQUIS, es otro de los encuestadores impresentables. Todo aquello que él diga, es siempre ajeno y distante, de aquello que, en realidad, sucede en la Argentina. López construye realidades acomodaticias a los oídos voraces de los Kirchner, siempre sedientos de mentiras "positivas". La famosa frase de Artemio López:"... cualquier candidato de Kirchner gana en Capital...", es una pequeña muestra del fracaso estrepitoso de su labor.
Ni "Tito" Bacman, ni Artemio López, pronosticaron la derrota de Kirchner en las legislativas del 28 de junio del 2009. Ambos encuestadores son severamente cuestionados. Sus encuestas son descalificadas por la mayoría de los argentinos por la imprudencia, la ausencia de rigor conceptual y porque siempre tienen como norma, escapar a la credibilidad. Ni uno ni otro, ilustran o confirman, con sus encuestas, la verdad. Claro, la paga es buena. Contratos anuales de 600.000$.
Eso, parece atenuar, en estos dos sinverguenzas, cualquier escándalo social.