Cristina Kirchner cambia el sentido de las cosas. Presenta como admirable lo que es terrible, como sagrado lo que es profano, como evolución lo que es degradación, como legal lo que es ilegal.
Para ella, la libertad es la ausencia de fronteras, el repudio de los límites, el descrédito a la ley.
A quienes saben como crecer los empuja para que caigan y a quienes no saben ni pueden crecer los encadena en ese lugar. La Argentina -con tanta perfidia y destrucción- se encuentra amenazada.