
Los últimos discursos de -la viuda CFK- revelan que ella ha elegido acentuar su lugar de esposa en duelo; afligida, triste y encerrada en su dolorido mundo interno, por la pérdida de NK. La viuda CFK, parece elegir abandonar, su lugar en su función presidencial, sostenida en el -equívoco sustancial- de suponer que gobernar es anunciar y proclamar. La población argentina sabrá, que gritar y llorar, nada tiene que ver con poder y saber gobernar?
El pueblo argentino advertirá que no es mirado, ni escuchado ni acogido por la viuda CFK? El pueblo argentino verá la ceguera de la viuda CFK? Reconocerá en ella, los signos de su caída en un visible estado depresivo, porque "Él" no está?
La viuda CFK físicamente no está ciega pero ella tiene importantes cegueras; porque para -la viuda CFK- todo aquello que no sea "Él" le resulta distante, ajeno y extraño. Por eso, -la viuda CFK- necesita tantos días de inactividad, allá lejos en el sur - lejos de todo- de todos y de todas. Cerca de "Él".
El pueblo se preguntará de qué modo influirá todo este andamiaje interno -de la viuda CFK- en las grandes decisiones que ella debe y debiera adoptar, mucho más cerca, -acá en el centro- en
Aquello que -la viuda CFK- evidencia, en sus sucesivos y repetitivos discursos, es que -el paso del tiempo- lejos de facilitarle el olvido por la dolorosa pérdida de "Él"; lo refuerza. Por lo que ella da a ver, en diferentes escenarios, -la viuda CFK- está sufriendo. Es cierto que desde su dolor manipula. También es cierto que -la viuda CFK- deja dudas acerca de su aptitud para gobernar.
La viuda CFK ¿está gobernando o sufriendo?
Está claro que su sufrimiento no es algo que deba inferirse, ya que el sufrimiento de -la viuda CFK- es un sufrimiento del cual, ella misma, -en cada acto- se encarga de mostrar. Este sufrimiento generará inquietud en la población? Sabrá el pueblo argentino que el estado depresivo de la viuda CFK incide negativamente en su función? La viuda CFK, al mostrarse -más mujer- que presidente- pareciera evidenciar que no quiere o no puede gobernar.
La viuda CFK está sumergida en sentimientos ambivalentes de tristeza y enojo. Tristeza por la muerte de NK y enojo por el abandono prematuro de éste; un hombre que no pudo ni quiso respaldarla; un hombre que no garantizó ni supo dar trascendencia al lugar institucional que su mujer; hoy -la viuda CFK-, aunque con fraude y habilidad, supo alcanzar.
Un hombre, NK, que no se bancó ser des-bancado por ella, la viuda CFK.
Todo este entramaje genera secuelas psíquicas en la viuda CFK: períodos de desinterés, apatía e inactividad, seguido de períodos maníacos de intensa actividad, confusión entre la vida y la muerte, distorsiones en la organización de la temporalidad. La concepción de que el tiempo no transcurre y se petrifica.
Alcanza con mirar el rostro, de la viuda CFK, para advertir que esto es real.
Su deseo de dar vida al muerto "poniendo su nombre aquí y allá" y -la pena y el dolor- por la ausencia real, parece indicar que -la viuda CFK- ya renunció a su función presidencial, aunque lo disimule -y a veces no tanto- con maquillaje, promesas, mentiras y un inventado valor, para entregarse de lleno a su dolor.
Ahora, yo pregunto ¿una persona como -la viuda CFK- que ha caído en estado depresivo, estará apta para gobernar?