Cristina Kirchner "anunció" -en su discurso del 30 de marzo de 2011- que se someterá a un castigo corporal por los graves desaciertos ejercidos en su función. Sin saberlo ella, reveló una verdad. Motivada por la intervención de mecanismos inconscientes de culpa y sin estar advertida concientemente de lo que ella decía cuando decía; habló. Dijo. En ese discurso, la presidenta argentina sugirió que "pagará con su cuerpo" su incapacidad, su miedo, sus errores y desaciertos.
Por consiguiente, la señora Cristina Fernández de Kirchner, en respuesta a la eficacia de los imperativos del Inconsciente, comenzará a presentar síntomas físicos. Paulatinamente, la señora de Kirchner, irá enfermando su cuerpo para cumplir con un triple objetivo:
1) subsanar las heridas causadas a los argentinos
2) castigarse por el daño causado
3) resolver por la vía corporal lo que ella no puede resolver vía palabra.
Su enfermedad corporal, será -obstáculo y límite- para su anhelo de reelección.
Su enfermedad corporal, será entonces, la causa por la cual, la presidenta argentina, abdique de su candidatura a la reelección.
En ese discurso de inauguración del ciclo lectivo de
En consecuencia, no parece errado anticipar, que la presidenta -cada día más cercana a la ruta de la pulsión de muerte- y más alejada de la pulsión de vida; elija "el enfermar" doblemente:
1) victimizarse
2) zafar de su responsabilidad de implicarse en la decisión de aceptar o no la reelección
Finalmente, no parece errado anticipar, que la presidenta -cada día más cercana a la ruta de la pulsión de muerte- y alejada de la pulsión de vida; elija el enfermar y, por consiguiente, presente lesiones intestinales, que le provocarán vómitos, diarreas, dolor abdominal, abdomen prominente, anemia recurrente, piel seca, osteoporosis, intolerancia, irritabilidad, indiferencia y depresión.