A casi seis meses de la muerte de Néstor Kirchner, el kirchnerismo no se repone de su ausencia. A partir de aquel momento, la acción desintegradora del kirchnerismo, que ya había comenzado en vida de Néstor Kirchner, no cesa.
Esta acción de desintegración del kirchnerismo, no sólo es rápida; sino que, día a día, desde el pasado 27 de octubre, acelera su velocidad de descomposición.
Cristina lo sabe. Verbitsky también. Por eso, están deprimidos.