Toma de escuelas
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Aquello que los jóvenes que toman escuelas verdaderamente "denuncian" es la ineficacia o la insuficiencia de la función parental que -deficitariamente- desempeñan sus propios padres. Esa es "la obra" que falta mejorar.
Padres -ausentes o debilitados- que en una caída estrepitosa de su autoridad, exponen a sus hijos a tener que soportar lo que los padres no pueden sostener.
Detrás de la toma de escuelas nos encontramos con padres con enormes dificultades para decir "No" o poner límites y con enormes facilidades para acusar equivocadamente a las instituciones -por suponer- ser las responsables de las fallas que esos padres encarnan.